De cosas que hago todo el tiempo

Escribo sobre ti, pero ten por seguro que escribo para mí. 


Aunque lo hago todo el tiempo, me sigo sorprendiendo de las repentinas pero tremendas ganas que me dan de encontrarte en los lugares por los que camino. Siento que uno de estos días, saliendo de mi salón, me voy a topar contigo; que en cualquier momento podrías venir caminando tranquilamente hacia mí, o detrás de mí, o yo detrás de ti. 

Aunque lo hago todo el tiempo, me sigue faltando el aire cuando te pienso. Siento que una bestia se me acerca por la espalda, me toca el hombro y me da una caja con un post it en la tapa que dice:

Ataque.
De: Pánico.

Pánico ha de ser la bestia, o tú eres la bestia, o Pánico eres tú. 

Aunque lo hago todo el tiempo, me sigo arrepintiendo de buscarte en todos los solos de guitarra. Siento que, de todos los lugares donde podrías estar, esperándome, te escondes en el mes de noviembre, o en la lluvia de noviembre o en los acordes más virtuosos. 

Aunque lo hago todo el tiempo, me sigue dando pavor quedarme sola y que, como antes, llegues a sentarte a mi lado. Siento que de verdad estás aquí, que las manecillas del reloj no han girado, o que la Tierra no ha girado, o lo nuestro no ha pasado. 

Aunque lo hago todo el tiempo, me sigo sorprendiendo de las repentinas pero tremendas ganas que me dan de gritar tu nombre, de hacer vibrar mi voz a través del aire, de que me escuches y que, por fin, respondas. 

Comentarios